Querida Marusa, cojo el vuelo esta tarde.

Con la llegada del mecenazgo de Lovecraftesque a nuestros buzones, y la inauguración del blog hemos querido compartir con vosotras un escenario de Alfredo, en el que el horror se cuela por un agujerito demasiado cotidiano, el del internné.

Interneee hay alguien ahíiiiii

El escenario, que recogemos abajo lo puedes descargar en pdf, gratis aquí. Nuestra amiga Insinet, que es un sol además de un pedazo de maquetadora nos ha permitido que quede así de genial. (Gracias Viole) También nos ha dicho que le gustaría que pusiéramos por escrito el escenario de la partida que jugamos a dos manos en el canalillo, y que hicimos sobre la marcha. Si se os ocurren cosas, relacionadas con este escenario, el que está en youtube, los del libro o que sé yo (42) estamos en los comentarios.

Pincha para descargar el escenario; Querida Marusa.

Sin más, os dejamos el relato, también de Alfredo, que puede ayudar a situar el escenario, y es como siempre una lectura placentera.

Edición española del juego que nos ocupa por la editorial HT Publisher con dos escenarios para mecenas, por Luis Montejano e Iris Zancho.

Frankie Wyndham es un joven matemático empleado en un banco de la City de
Londres. Frankie vivió una vida tranquila, aburrida y solitaria hasta el año pasado.
Mudarse a Londres, usar trajes y móviles caros, zambullirse en un entorno laboral
rápido y competitivo ha sido lo más emocionante que le ha pasado nunca. Pero al
final de cada jornada el largo viaje en metro le devuelve a su pequeño
apartamento alquilado, donde Frankie calienta una cena precocinada sintiéndose
aún más solo que en la universidad.
Internet se ha convertido en su ventana al mundo en esas horas solitarias, y se
esfuerza no sin un poco de desesperación por alcanzar a través suya algo de
conexión humana. Los intentos de ligar por redes sociales han resultado en una
sucesión de rechazos y citas decepcionantes pero Frankie ha seguido insistiendo
hasta que, hace unos meses, saltó la chispa con Marusa. En realidad Frankie no lo
estaba buscando, todo empezó en un hilo de conversación sobre programación de
videojuegos donde @rusticgirl le daba réplicas fascinantes, de ahí a largas
conversaciones en privado sobre esto y aquello y finalmente Frankie se dio cuenta
de que se había enamorado.
El auténtico nombre de @rusticgirl es Marusa, estudiante de ingeniería en la
Universidad de Maribor en Eslovenia. Una belleza rubia y espigada en las fotos que
le ha enviado; nunca vídeos, porque según le ha explicado el contrato de móvil
que se puede permitir no le permite enviar demasiados datos. No importa; Marusa
es preciosa, ingeniosa, electrizante y, lo más increíble de todo, también está
enamorada de Frankie. Han estado robando horas al sueño para chatear de noche
(nunca hablar, porque las llamadas internacionales son demasiado caras para
Marusa). Descubriendo con alegría que encajan perfectamente en cada nueva
faceta que se enseñan, fantaseando con un futuro juntos.
Por fin ha llegado el verano y Marusa vuelve a pasar las vacaciones a su pueblo,
Drasici. Frankie y Marusa han hecho planes para verse: ella no puede viajar a
Inglaterra, ¡es demasiado caro!, así que es él quien ha viajado hasta el remoto
rincón al sur de Eslovenia donde se encuentra Drasici para por fin reunirse con su
amor. Ha sido más largo y cansado de lo que pensaba, no hay servicio de tren tan
al sur así que después de aterrizar en Liubliana tuvo que coger un autobús
destartalado que le dejó en un pueblo al pie de las montañas Samobor, aún lejos
de Drasici. Los locales, seguramente poco acostumbrados a ver turistas en esta
parte tan rural del país, le miraban de reojo con desconfianza y casi parecía que le
evitaban con miedo cuando preguntaba por Drasici. Frankie no entendía el idioma,
no se orientaba tan bien como esperaba después de haber estudiado la zona en
Google Maps y su móvil perdía la cobertura continuamente. Al final con enorme
alivio encontró un taxista que chapurreaba inglés y que después de negociar un
precio desorbitado aceptó llevarle a Drasici. “Pero sólo hasta el borde del pueblo”,
le advirtió. “Ni un metro más”.
El viaje por las montañas fue largo y silencioso. Cada poco tiempo el coche pasaba
de largo viejas cruces de madera decoradas con guirnaldas de flores, como mudas
advertencias para quien recorriera el camino. En varias ocasiones creyó ver algo
moverse por el bosque en penumbra, corriendo en paralelo a la carretera;
imaginaciones suyas claro está, ningún animal podría mantener ese ritmo tanto
tiempo.
Finalmente el coche se detuvo bruscamente, sacando a Frankie de su
ensimismamiento. Las horas diurnas se habían escapado, el sol poniente era un
brillo escarlata tras los árboles y las sombras lo reclamaban todo. Los faros del
coche, que no recordaba cuándo se habían encendido, iluminaban a unos metros
las primeras casas de piedra cubiertas de musgo y encalado desconchado. Drasici,
sin duda. Cuando fue a agarrar su mochila para bajarse del taxi el conductor le
agarró del brazo sobresaltándole. Con una expresión indescifrable, susurrando
como con miedo de que le oyeran fuera del vehículo, le preguntó: “¿estás seguro,
muchacho? Aún es de día. Aún podemos dar la vuelta y bajar de las montañas.
Mañana por la mañana puedes estar en un vuelo de vuelta a casa”.
Frankie resopló y se soltó para salir del coche, sin admitirse que una innominada
inquietud había empezado a larvar en su pecho. El taxista le miró por la ventanilla
con una mirada extraña, mitad lástima y mitad ansiedad, y giró el coche
derrapando a una velocidad imprudente de vuelta por el paso de montaña. Frankie
se echó la mochila a los hombros, respiró hondo y a largas zancadas se adentró en
el pueblo. Se dió cuenta de que las calles no tenían carteles y las pocas farolas
que veía no se habían encendido pese al avance de las sombras. No importa, se
dijo. Mi Marusa está en una de estas casas, sólo tengo que encontrar la dirección
que me dió y todo habrá merecido la pena.

Death Lilies de Botie Harko

Querida Marusa. Un escenario para Lovecraftesque

Tema: ¿Cuánto sabes realmente de esa persona con la que hablas por Internet?

Testigo: Frankie, joven inglés con menos mundo del que cree. Ha venido a
Eslovenia en busca de Marusa, una joven eslovena de la que se ha enamorado por
Internet; Marusa ha vuelto a su pueblo natal a pasar las vacaciones del curso
universitario y han planeado allí su primer encuentro. Se siente muy solo y
necesita romper esa soledad. Es un optimista que ha vivido una vida protegida y
cree que puede conseguir todo lo que se proponga.

Otros personajes:
Dragomir, el taxista que trajo a Frankie a Drasici. Conoce las horrendas
historias acerca de este pueblo pero le da miedo hablar. Se siente culpable
por abandonar a Frankie a su suerte y volverá a intentar sacarle de allí.
Marusa, la “enamorada” de Frankie. Marusa no se parece en nada a las
fotos que enseñó a Frankie. Tampoco se parece demasiado a un ser humano.
Marusa se agazapa en una cueva sobre Drasici tirando de los hilos con los
que atrae a estúpidos como Frankie.
Jozef, vecino de Drasici de ojos juntos y manos escurridizas. Fingirá ser
amable y solícito, pero alberga intenciones inhumanas.
Tatiana, “hija” de Jozef que ansía escapar de este lugar maldito.

Lugar: Drasici, un remoto pueblo de las montañas Samobor al sur de Eslovenia
evitado por la gente de la región. Rural y destartalado, los habitantes miran
fijamente a los extraños con ojos fríos.

Era: La actualidad.

Otras localizaciones:
•La casa de Jozef. Sencilla pero acogedora. La última víctima de Marusa está
en el sótano.
•Un cobertizo lleno de cerdos. Los animales tienen deformidades
inquietantes, voces parloteantes.
•Las montañas de noche. Cosas moviéndose cerca que no se dejan ver. La
última camada de Marusa a punto de eclosionar de sus huevos en una
depresión embarrada.
•Las laberínticas cuevas sobre Drasici. Algo horrendo ha vivido aquí desde
tiempos inmemoriales.


Cartas: Un grupo hostil, Criatura inhumana.


Pistas:
•Una gorra de los Angeles Lakers muy cara tirada, desentonando con el resto
del pueblo.
•Artículo en un viejo periódico sobre un mochilero desaparecido en la zona.
Su foto tiene cierto parecido con Frankie.
•Huesos humanos mezclados con el estiercol en los cobertizos.
•Los pueblerinos tienen un parecido inquietante, como si fueran clones del
mismo hombre y la misma mujer a distintas edades.
•La gente del pueblo no tiene ombligo.
•Las fotos de Marusa en el móvil de Frankie no se parecen en nada a esta
gente.
•Cruces de madera con tallas de cráneos, bien cuidadas, en todos los
caminos de acceso al pueblo, como advirtiendo a quien se acerque de que
de la vuelta.
•No hay niños pequeños ni ancianos.
•Un camino transitado asciende a las cuevas en las montañas, pero los
pueblerinos niegan que haya nada que ver y que nadie vaya allí nunca.
•La cobertura de móvil es mala en las montañas y nula en el pueblo.
•Claramente hay cables de teléfono pero todo el mundo niega tener teléfono
en casa, mucho menos internet.
•Cáscaras aceitosas de muchos huevos grandes e inidentificables en una
charca en el bosque. Los animales se niegan a acercarse allí.
•Pinturas rupestres que muestran el blasfemo ciclo reproductivo de Marusa y
su prole.

Habéis llegado al final del post, os felicito gentes aventureras. Bebed agua y sed felices.

2 comentarios sobre “Querida Marusa, cojo el vuelo esta tarde.

    1. No hemos jugado esta en concreto. Podríamos hacerlo algún día! Nos pareció interesante probar la mecánica de construir las pistas sobre la marcha, y entre nosotros solo lo probamos esa vez. La vida es breve y hay taaantos juegos! Pero está en nuestra recámara, porque realmente nos mola.

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